El primer día del superviaje era el tramo Bodrum-Gaziantep, pero antes de todo teníamos que coger el autobús Bodrum-Aerouerto, al haber unos imprevistos casi lo perdemos, tuvimos que ir corriendo por las calles de Bodrum a las 5 de la mañana, al final lo cogimos, Olé!.
Una vez en el aeropuerto seguían los imprevistos, una superdesorganizacion a la hora de facturar, una sola cola para todos los vuelos, entre tanto la megafonía nos invitaba a ponernos mas nerviosos anunciando la última llamada, así que como no eramos los únicos desesperados el descontrol llegó a su cima, la gente empezó a romper las colas y yo conseguí llegar al mostrador, de ahí directos al avión, tocaba Bodrum-Istanbul e Istanbul-Adana.
En el autobús rumbo Gaziantep fue todo muy agradable, el conductor, el azafato y varias personas que estaban allí nos hablaron y nos trataron superbien, el resto del viaje Mariana y yo estuvimos jugando al UNO. En Gaziantep tuvimos que coger otro bus que nos dejaba en el centro de la ciudad (Sankopark), allí nos esperaría Laura (una chica francesa de nuestro training, que era la que nos acogía en su piso). Fuimos allí a dejar las maletas, una parada para comer un Döner y después directos a su organización (mas de 30 EVS, entre ellos 4 españoles :)).
Allí estaría Nikiforos esperándome para recibirme y enseñarme el lado de Gaziantep ocupado por los sirios, les acompañé a él y a Sheila (una de las españolas de allí) a cenar en un restaurante sirio donde todo estaba escrito en árabe y donde más de 30 tíos seguían una especie de noticiero sirio muy chungo. Vuelta a la organización, allí nos esperaba Kasia (otra más del training de Izmir, ésta era polaca), un poco de charloteo y a dormir.
El viernes nos despertamos sobre las 11. Pusimos rumbo a la organización, por el camino pudimos encontrarnos con 4 niños sirios que vivían en la calle en bastante malas condiciones (sucios y con la ropa rota, pero aun así sonriendo). La mejor noticia de ese día es que había quedado con Sidar (amiga mía de mi Erasmus en Łódź).
Después era hora de un café, asi que probamos el café de pistacho que es típico de aquí y el baklava (una especie de pastel muy dulce de pistacho). Llegada la noche, llegaría Nico (el último del training, un chavalillo alemán.
Una vez todos reunidos nos fuimos a comprar vodka ilegal a una tienda siria y luego a cenar un super Döner kofte por 2,5 liras. Para terminar la noche, una pequeña fiesta en la asociación y a dormir, el dia siguiente sería un duro día.
Una vez llegado a Şanlıurfa cogimos un autobús y unos chavalillos curdos nos invitaron a un festival de curdos, donde pudimos ver el ambiente de música y baile. De ahí nos fuimos al centro a ver el castillo, el palacio de los peces, la mezquita y el bazar, todo estaba situado en el mismo sitio.
Ante esta situación, todos nos quedamos paralizados, así que el chaval con más poca vergüenza aún, repitió la pregunta, así que la solución fue darle el plato de ensalada que te suelen regalar en estos restaurantes. Pero la cosa no quedó ahí, en medio de la comida se ofreció a seguir con nosotros y visitar la ciudad porque decía que tenía mucho tiempo libre y no tenía amigos, en fin, ante este tipo tan extraño, le dijimos que deseábamos descubrirlo por nuestra cuenta y nos despedimos sin más.
Después de la comida y de terminar de ver el bazar y el castillo nos tomamos un té y de ahí nos fuimos a la estación de minibuses, que era más barata, para volver a Gaziantep. Haciendo un cambio de minibus en Buracik, en 3 horas nos plantamos en Gaziantep, otra vez para la organización con previo paso por el Döner, y entre dudas y dudas de si pasar una noche en Antakya o no, decidimos quedarnos en Gaziantep y ver Antakya de paso.
El domingo amaneció para nosotros sobre las 8 de la mañana, habíamos quedado con Tessa (una chica francesa del training que había llegado la noche anterior) para ir a visitar el Zeugma Muzaik Muzesi (el museo de mosaicos más grande del mundo).
Para comer decidimos ir al restaurante sirio que previamente había ido con Nikiforos. Nos sirvieron todo tipo de comida siria entre otras cosas falafel. Después de la comida, como siempre, nos fuimos a tomar un té. Después tocaba otra ronda de baklava, esta vez probamos todos los tipos diferentes que tienen ya que en Gaziantep es donde los preparan mejor en todo el mundo.
La tarde noche la pasamos en la organización y en el parque jugando con los niños sirios (es totalmente triste y chocante a la vez, verlos tan felices sabiendo la situación que están pasando). Para terminar el día probé un kebab sirio con los españoles de la organización de Gaziantep (2 granainos y una gallega).
Con esta decepción, ya que era lo principal de esa ciudad, decidimos continuar la ruta viendo las diferentes iglesias católicas aunque en todas nos encontrábamos con algún inconveniente: la primera en obras, la segunda cerrada, la tercera de funeral, hasta que llegamos a la cuarta, que por suerte estaba abierta. Una mirada al interior y ya era suficiente para irnos a la estación de buses, el último bus hacia Adana nos esperaba.
PD: debo hacer mención especial a estas mini mezquitas portables que se encuentran en los bares o gasolineras de carretera.
Un saludo y gracias por seguirme,
Juan
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